Era aquella capa invisible
La que la protegía
Solo su contacto
Cual caricia, como a tientas,
Lo que podía trasladarla,
Muchacha del aire.
Ella que cae,
Ojos hacia el borde
Arriba, desencajada,
Triste en su salto,
Su abrazo se enfria
Y deja rastros de un perfume,
Se ha olvido la delicada tela,
La sombra de verano,
El veneno de miradas,
Todas enemigas de la confianza,
Que en ella buscan
Parecerse
Pero en este vuelo
El ave llora,
Las alas son un dejo,
Como frases maldichas,
Errores que todos cometen
y en ella, son terribles.